Poemas tristes

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"Quiero decirte..."

Sé que nacimos para vivir
y también para soñar;
para llorar, reír, sentir,
cantar, bailar...

Y que nuestro irremediable
destino es morir y
nuestra misión amar.

Pero quiero que sepas que
es mi mano la que te escribe,
mi roto y pobre corazón
el que te llora;
la letra misma
de quien te quiere y te añora
y la firma de quien hasta el infinito te adora.

Para siempre y hasta que volvamos a encontrarnos;
porque el amor que te profeso es verdadero
y el sentimiento de amor y admiración tan hondo
que, lo tengo que gritar al mundo entero!

 

"No tiene importancia" por Pedro Miguel Obligado

Esta pena mía
No tiene importancia.
Sólo es la tristeza de una melodía,
Y el íntimo ensueño de alguna fragancia.
-Que todo se muere,
Que la vida es triste,
Que no vendrás nunca, por más que te espere,
Pues ya no me quieres como me quisiste-.
No tiene importancia…
Yo soy razonable;
No puedo pedirte ni amor ni constancia:
¡Si es mía la culpa de no ser variable!
¿Qué valen mis quejas
Si no las escuchas;
Y qué mis caricias desde que las dejas
Quizá despreciadas porque fueron muchas?
¡Si esta pena mía
No es más que el ensueño de alguna fragancia,

 

"Abandono" por Manuel Altolaguirre

¡Qué dulce dolor de ancla
En el corazón sentías!
Tu corazón reteniendo,
Duro coral, mi partida.

Ahogada en amor, tu amor
Como un mar me sostenía.
Altos vientos me empujaron
Solitario a la deriva.

Si mi nave se fue lejos
Más profunda quedó hundida
Tu dura rama de sangre,
Rota el ancla de mi vida.

Solo, entre las grises nubes
Que mis sienes acarician,
Sin ti voy por entre nieblas
Recordando tu agonía.

 

"El mensaje" por John Donne

Devuélveme mis ojos largamente descarriados,
Pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti;
Mas ya que tales males allí han aprendido,
Tales conductas forzadas
Y apasionamiento falso,
Que por ti
Nada bueno
Pueden ver, quédatelos para siempre.
Devuélveme mi corazón inofensivo,
Que pensamiento indigno no podría mancillarlo,
Pero si el tuyo le enseñara
A burlarse
Del amor;
A quebrantar
Palabra y juramento,
Quédatelo, porque mío no será.
Pero devuélveme mi corazón, mis ojos,
Que pueda ver y conocer tu falsedad;
Que pueda reírme y gozar
Cuando te angusties,

 

"Ser río sin peces" por Rosario Castellanos

Ser de río sin peces, esto he sido.
Y revestida voy de espuma y hielo.
Ahogado y roto llevo todo el cielo
Y el árbol se me entrega malherido.

A dos orillas del dolor uncido
Va mi caudal a un mar de desconsuelo.
La garza de su estero es alto vuelo
Y adiós y breve sol desvanecido.

Para morir sin canto, ciego, avanza
Mordido de vacío y de añoranza.
Ay, pero a veces hondo y sosegado
Se detiene bajo una sombra pura.
Se detiene y recibe la hermosura
Con un leve temblor maravillado.

 

"Cómo llenarte, soledad" por Luis Cernuda

Cómo llenarte, soledad,
Sino contigo misma.

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
Quieto en ángulo oscuro,
Buscaba en ti, encendida guirnalda,
Mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
Y en ti los vislumbraba,
Naturales y exactos, también libres y fieles,
A semejanza mía,
A semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
Como quien busca amigos o ignorados amantes;
Diverso con el mundo,
Fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
Quería una verdad que a ti te traicionase,
Olvidando en mi afán

 

"Poema funerario" por Vicente Huidobro

El pájaro de lujo ha mudado de estrella
Aparejad bajo la tempestad de las lágrimas
Vuestro ataúd a vela
Donde se aleja el instrumento del encanto.

En las vegetaciones de los recuerdos
Las horas en torno de nosotros hacen sus viajes.

Va rápido
Va rápido impulsado por los suspiros
El mar está cargado de naufragios
Y yo he alfombrado el mar para su paso.

Así es el viaje primordial y sin pasaje
El viaje instructivo y secreto
En los corredores del viento.

Las nubes se apartan para que él pueda pasar
Y las estrellas se encienden para mostrar el camino.

 

"Destino" por Rosario Castellanos

Matamos lo que amamos. Lo demás
No ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
Un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
De respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
Para los dos. Y no basta la tierra
Para los cuerpos juntos
Y la ración de la esperanza es poca
Y el dolor no se puede compartir.

El hombre es anima de soledades,
Ciervo con una flecha en el ijar
Que huye y se desangra.

Ah, pero el odio, su fijeza insomne
De pupilas de vidrio; su actitud
Que es a la vez reposo y amenaza.

 

"El caballo" por José María Eguren

Viene por las calles,
A la luna parva,
Un caballo muerto
En antigua batalla.

Sus cascos sombríos...
Trépida, resbala;
Da un hosco relincho,
Con sus voces lejanas.

En la plúmbea esquina
De la barricada,
Con ojos vacíos
Y con horror, se para.

Más tarde se escuchan
Sus lentas pisadas,
Por vías desiertas
Y por ruinosas plazas.

 

"Adiós" por Gabriela Mistral

En costa lejana
Y en mar de pasión,
Dijimos adioses
Sin decir adiós.
Y no fue verdad
La alucinación.
Ni tú la creíste
Ni la creo yo,
"Y es cierto y no es cierto"
Como en la canción.
Que yendo hacia el sur
Diciendo iba yo:
"Vamos hacia el mar
Que devora al sol".
Y yendo hacia el norte
Decía tu voz:
"Vamos a ver juntos
Dónde se hace el sol".
Ni por juego digas
O exageración
Que nos separaron
Tierra y mar, que son
Ella sueño y él
Alucinación.
No te digas solo