Poemas que rimen

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Bienvenido a la página de los poemas que rimen. Si tienes alma de poeta, te encanta escribir y estás inspirado, no lo dudes este es tu sitio. Comparte tus escritos, vota por las poesias que más te gusten y dejanos tu comentario.

"Lluvia de enanos"

Del cielo cayó un enano,
con una flecha en la mano;
llegas a ser como tu hermanano
y te la encajo en el ano!

 

"Vaya la valla"

Vaya la valla,
que vayas dónde vayas,
viene que viene
y nunca se detiene!

 

"La calva del profesor"

Brilla la luna,
brilla el sol,
brilla la calva del profesor!

 

"Mi Amiga"

Una rosa es una flor.
Un billon una fortuna,
y una amiga como tú
no la cambio por ninguna!

 

"Tu Cuaderno"

Es infinito como el espacio,
y es tan brillante como un palacio.
Tiene consejos y un secreto,
y de canciones está repleto.

Con una pluma y tinta escribes
y sólo con ese cuaderno vives.

 

"Para Mamá"

Azul es el cielo,
blanca es la arena,
¡qué linda es mi madre!
tan duce y tan buena...

 

"Amor en sombra" por Jorge Cuesta

Abro de amor a ti mi sangre rota,
Para invadirte sin saberte amada.
El íntimo sollozo es negra espada
Que en la dureza de su luz se embota.

Al borde de mi sombra tu alma brota,
Así mi linde está más amparada.
Y aunque la fuga es más precipitada
Tu ausencia es cada vez menos remota.

Tu luz es lo que más me apesadumbra
Y si enciendes mis ojos con tu vida
El corazón me dobla la penumbra.

Mi soledad tu nombre dilapida
A la sombra del aire que te encumbra
Y apaga el lujo de tu voz vencida.

 

"No tiene importancia" por Pedro Miguel Obligado

Esta pena mía
No tiene importancia.
Sólo es la tristeza de una melodía,
Y el íntimo ensueño de alguna fragancia.
-Que todo se muere,
Que la vida es triste,
Que no vendrás nunca, por más que te espere,
Pues ya no me quieres como me quisiste-.
No tiene importancia…
Yo soy razonable;
No puedo pedirte ni amor ni constancia:
¡Si es mía la culpa de no ser variable!
¿Qué valen mis quejas
Si no las escuchas;
Y qué mis caricias desde que las dejas
Quizá despreciadas porque fueron muchas?
¡Si esta pena mía
No es más que el ensueño de alguna fragancia,

 

"Dones" por Luis G. Urbina

Mi padre fue muy bueno: me donó su alegría
Ingenua; su ironía
Amable: su risueño y apacible candor.
¡Gran ofrenda la suya! Pero tú, madre mía,
Tú me hiciste el regalo de tu suave dolor.

Tú pusiste en mi alma la enfermiza ternura,
El anhelo nervioso e incansable de amar;
Las recónditas ansias de creer; la dulzura
De sentir la belleza de la vida, y soñar.

Del ósculo fecundo que se dieron dos seres
-El gozoso y el triste- en una hora de amor,
Nació mi alma inarmónica; pero tú, madre, eres
Quien me ha dado el secreto de la paz interior.

 

"¿café para dos, si procede?"

Ven y siéntate a mi lado
compañero del azar;
Cuéntame que te ha pasado
dime por qué has de marchar.

Ven y siéntate a mi vera
contemplemos tus penas pasar;
cuéntame todos tus miedos,
que yo te voy a escuchar.

¿Café para dos, si procede?
o aquello que puedas desear;
Pero no te marches tan deprisa,
compañero, todo se puede arreglar.